¡Uahhhh! Qué equivocado que estaba. La frase de Carlos García-Galán, el funcionario de la NASA encargado del programa de la futura base lunar tripulada, me abrió los ojos, incluso a mí, un obsesionado con la astronáutica.
Debí haberlo sabido mejor. Pero por un momento pensé que teníamos cosas más urgentes e importantes que hacer aquí en la Tierra.
Todas esas conspiranoias de que hay calentamiento global, avance de la ultraderecha, guerras por recursos, los genocidios en Gaza y Sudán, la mayor potencia militar presidida por un demente senil y la segunda igual de genocida me hicieron perder de vista lo importante: poner humanos sobre la superficie de la Luna para hacer… nada que no pudieran hacer equipos robotizados por el 5 % del costo.
No estoy diciendo que la exploración espacial tenga que suspenderse hasta que aquí las cosas sean perfectas, pero las misiones tripuladas "en nombre de toda la humanidad" son un insulto a los 2200 millones de personas que no tienen acceso a agua potable.
En el caso particular de Estados Unidos, una de las cosas que puede hacer por la humanidad es no apoyar gobiernos genocidas como el de Israel (ya que no se puede volver al pasado y no hacer golpes de Estado para imponer gobiernos dóciles a sus planes de expoliación como lo hicieron decenas de veces).
La NASA alcanzó niveles ridículos tratando de convencer a la gente del valor de enviar naves tripuladas. Una científica "entrevistada" por la propia NASA describió con desbordante entusiasmo que los astronautas del Artemis 2 podrían hacer observaciones increíblemente valiosas de la Luna desde la cápsula porque el ojo humano es capaz de ver sutiles matices. Debo estar equivocado. Seguro que desde la ventanilla de su cápsula, a una distancia de entre 7000 y 10 000 km, pueden hacerlo mejor que cámaras que captan en el ultravioleta e infrarrojo, y que las cámaras multiespectrales. Está bien, la NASA sabe más que yo sin duda… y conseguirán fotos con un montón de "me gusta" en las redes sociales.
Carlos García-Galán, "su chico de la base lunar", tal como se presentó en la conferencia Ignition donde la NASA exhibió su colección de fantasías lunares, es el encargado de secar las lágrimas que están derramando las agencias y empresas espaciales del resto del mundo que se sumaron a la estación Gateway, tras la cancelación de esta luego de que quedara claro que era absurda de principio a fin y solamente concebida para tratar de disimular la total incapacidad del SLS para cumplir misiones lunares tripuladas.
Pero en este proceso de tratar de consolar a los socios extranjeros, una nueva quimera nació: el Freedom, un cohete nuclear-eléctrico que deberá basarse en el módulo de provisión de energía de la Gateway y va a impulsar unas sondas a Marte en 2028. ¡Fácil! Es como un Lego: tenemos un generador de 25 kW de aquí le acoplamos un motor iónico de allá… ¡y ya está!
La otra cosa súper fácil es la propuesta de destinar un módulo habitable de la Gateway a la base lunar. ¡A quién le puede importar las mínimas diferencias entre operar en microgravedad en órbita y apoyado en la superficie! —Entre otras cosas, en la superficie lunar estaría sometido a dos semanas de sombra con temperaturas de 150 grados bajo cero, cosa que no pasaría en su órbita prevista—.
He visto muchas cosas absurdas de la NASA, pero Ignition se ganó un lugar en el podio.
Marcelo Acuña
1 de abril de 2026